Por eso, este trabajo, que llega después de 'Arrópame que tengo frío: romances del medio Atrato' (2009) y 'Majagua' (2004), la muestra en su forma más natural y sin trazarse una línea específica: no es un recorrido temático, sino simplemente ella, la guitarra y el micrófono.
"En esta época se aprecia mucho la naturalidad. Te graban y filman en cualquier momento, estás expuesto, de manera que ahora es cuando la gente puede ver con claridad lo que es un músico".el tiempo
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